Motivos por los que os quedamos afónicos

La afonía suele deberse a una inflamación temporal de la laringe, donde se tensan las cuerdas vocales.

La causa más común es forzar demasiado la voz, lo que conduce a la formación de lesiones benignas de las cuerdas vocales. Pero hay más:

  • Un resfriado
  • Inflamación de la laringe (laringitis)
  • Infección viral de la faringe o las amígdalas
  • Presencia de pólipos o quistes mucosos benignos
  • Alergia al polen
  • Exposición a sustancias como el tabaco 
  • Traumatismo quirúrgico

En ocasiones también puede originarse tras sufrir un trauma psicológico. En otros casos, la aparición de afonía puede ser idiopática, es decir, no tiene una causa concreta.

Cuando nos quedamos afónicos, solemos sufrir síntomas como dificultad para hablar en voz alta, nos cansamos cuando hablamos, la voz se quiebra, sentimos hormigueo en la garganta, etc. 

Como hemos visto, este trastorno de la voz puede tener varios orígenes: adquirido o congénito. Puede aparecer y desarrollarse a raíz de un trauma u otra patología o, si es congénito, puede ser una anomalía en las cuerdas vocales presente desde el nacimiento.


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